Recibir el diagnóstico de insuficiencia renal y saber que necesitas tratamiento es abrumador. Si estás a punto de iniciar este proceso, es completamente natural que te preguntes con nerviosismo: ¿qué sentirás durante y después de una sesión de hemodiálisis? En Nefrotlach, creemos que la información es el mejor antídoto contra el miedo. Por eso, preparamos esta guía honesta para explicarte la realidad del tratamiento, sin filtros, para que sepas exactamente a qué te enfrentas y cómo prepararte.
La realidad de tu primer tratamiento: Despejando miedos
A menudo, la idea de la máquina de diálisis asusta más que el procedimiento en sí. Tu primera sesión será, sobre todo, de ajuste. El equipo médico de Nefrotlach estará a tu lado monitoreando cada detalle. No se espera que seas un paciente experto el primer día; es normal sentir ansiedad al ver el equipo clínico, pero pronto se convertirá en una rutina familiar.
¿Qué experimentarás física y emocionalmente durante la sesión?
Una sesión promedio dura entre 3 y 4 horas. Durante este tiempo, tu cuerpo estará pasando por un proceso intensivo de limpieza. Esto es lo que puedes esperar:
1. El momento de la conexión (El acceso vascular) Para conectar tu cuerpo a la máquina, el personal de enfermería utilizará tu fístula, injerto o catéter. Si usas fístula, sentirás un par de piquetes al insertar las agujas. Si bien molesta un poco (como un pellizco fuerte o un análisis de sangre), el dolor es breve. Una vez conectadas las vías, el dolor desaparece.
2. Sensaciones físicas mientras el filtro trabaja Mientras la máquina extrae, limpia y devuelve tu sangre, es común experimentar ciertas sensaciones. Muchos pacientes reportan sentir frío, ya que la sangre se enfría ligeramente al circular fuera del cuerpo. También es posible que, a medida que se extrae el exceso de líquido, experimentes un leve bajón de presión arterial, lo que puede causar un poco de náusea o bostezos continuos. Si esto ocurre, avisa de inmediato a tu enfermero; ellos pueden ajustar la máquina al instante para que te sientas mejor.
3. El factor tiempo y las emociones Estar sentado o recostado por varias horas requiere paciencia. Sentirás aburrimiento, o quizás quieras dormir. Emocionalmente, es un buen momento para procesar, leer, ver una película o platicar con otros pacientes que entienden exactamente lo que estás viviendo.
El “lavado”: ¿Qué sentirás después de la hemodiálisis?
Los efectos de la limpieza no terminan cuando te desconectan. Al salir de la clínica, tu cuerpo sigue reaccionando al cambio de fluidos y toxinas.
Fatiga y necesidad de descanso Esta es la parte más importante de nuestra guía honesta: te vas a sentir cansado. Muchos pacientes describen una sensación de agotamiento profundo o “sensación de lavado” (washed out) tras las primeras sesiones. Tu cuerpo acaba de correr una especie de maratón interno. Es probable que necesites llegar a casa y dormir una siesta.
Posibles calambres o mareos temporales Debido a la rápida extracción de líquidos, algunos pacientes experimentan calambres musculares (especialmente en las piernas) o un ligero mareo al ponerse de pie. Por eso, el personal médico te pedirá que te levantes despacio antes de irte.
El lado positivo: Alivio a largo plazo A medida que pasen las semanas y tu cuerpo se acostumbre a no acumular niveles tóxicos de urea y líquidos, empezarás a notar los beneficios: respirarás mejor, disminuirá la hinchazón (edema) en tus piernas, recuperarás el apetito y ese sabor metálico en la boca irá desapareciendo.
4 Consejos prácticos para que tus sesiones sean más llevaderas
Para mejorar tu experiencia desde el día uno, te recomendamos:
- Lleva una manta o cobija: Como mencionamos, el frío es muy común durante el tratamiento.
- Usa ropa cómoda y holgada: Asegúrate de que tu acceso vascular (brazo o pecho) sea fácilmente accesible para las enfermeras.
- Respeta tus restricciones de líquidos: Cuanto menos líquido retengas entre sesiones, menos agresiva será la extracción y menos calambres y fatiga sentirás.
- Habla con tu equipo médico: No te aguantes ninguna molestia. Si te duele la cabeza, sientes náuseas o calambres, dínoslo de inmediato.
Saber qué sentirás durante y después de una sesión de hemodiálisis es el primer paso para retomar el control de tu salud. Habrá días difíciles y días mucho mejores, pero recuerda que este tratamiento está haciendo el trabajo de tus riñones para mantenerte con vida y mejorar tu calidad de vida a largo plazo.
En Nefrotlach, nuestro equipo de nefrología y enfermería está capacitado para acompañarte en cada paso, haciendo que este proceso sea lo más seguro y confortable posible.

Dra. Christina Rosiles Monroy ofrece un enfoque especializado en nutrición clínica para pacientes con enfermedad renal, ayudando a mejorar la función metabólica, retrasar la progresión del daño renal y elevar la calidad de vida del paciente.




